Googléame de Barbara Casin
Los creadores del Google, Larry Page y Sergey Brin, “estudiantes de la universidad de Stanford”, a partir de la crítica a los buscadores como el Altavista, que daban respuestas redundantes, se les ocurrió priorizar, no los enlaces, sino los que llevan a él. Refinando este criterio en un algoritmo, que permanece secreto y que en realidad está registrado por la Universidad de Stanford, otorgándoselos en concesión hasta 2011, lo cual los obliga a diversificarse, a buscar otros recursos, y así la empresa Google Inc se convierte en una inmensa plataforma de servicios.
La indagación de Cassin empezó por una ingrata experiencia personal: “‘Yo la conozco a usted, la he googleado...’, me dijo una vez un asistente en un congreso, (El Google permite constatar que la fama de Cassin, como crítica del Google, le ha permitido escalar en el ranking del Google
El primero de los lemas, según Cassin, “conlleva la idea de que la web es orgánica, natural. Sus fundadores, cuando les preguntaron qué es la web, contestaron: ‘Ustedes son la web’”. Y Cassin recurre a la filosofía: “Hay una inmanencia en la web, ese ‘ustedes’, y una trascendencia, un Dios de la web, que es el Google. Este Dios, que organiza la web, puede irrumpir en cualquier momento para cambiar la modalidad de organización, redefinirla a partir de nuevos hechos, y efectivamente lo hace”.
En segundo lema: “Una de las formas de ‘no ser malvado’ es garantizar que nadie puede comprar su rango de página. Pero eso no le impide ganar el 99 por ciento de sus ingresos mediante la publicidad que aparece en los márgenes. Por ejemplo, uno tecleaba banlieue (‘suburbio’), aparecían datos y opiniones sobre los disturbios y maltratos a los inmigrantes en las afueras de París pero, a la derecha, bajo el rótulo ‘Para saber algo más’, aparecía el enlace a un sitio de Nicolas Sarkozy, el actual primer ministro: él había pagado por estar en ese lugar”.
El motor general de búsqueda, que recorre la web visible en un mes, cumple la primera función del logos, que es recolectar datos. La segunda función es elegir, clasificar, lo que en el Google se llama indexación. Pero esta indexación se efectúa por el análisis de las demandas de los navegantes, y esto tiene varias consecuencias”, no todas deseables.
Google pone, cookies que guardan las búsquedas efectuadas: esto permite que sepa qué respuestas ha preferido cada uno. Esto puede traer grandes problemas de seguridad para la información privada de las personas. Además, “si el usuario instala las herramientas que Google ofrece para el escritorio, otorga acceso a todo el contenido de la máquina”. Y “si además utiliza gmail, da acceso a su correspondencia. El primer cuestionamiento a la privacidad del correo electrónico vino de una chica que le había pedido a su madre la receta de una torta y la respuesta le llegó junto con varias publicidades de libros de recetas: ‘Alguien lee lo que le escribo a mi mamá’, protestó. ‘Pero el que lee es sólo un robot...’, argumentó la empresa Google”.